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Soledad Puértolas lee un cuento en GSD
La autora de “Como el sueño” les habló a los estudiantes de GSD Guadarrama de “La importancia de la RAE en la sociedad española”.
La escritora y académica de la Lengua participó en el Ciclo de Conferencias “El camino del saber”.

Soledad Puertolas ha cerrado el Ciclo de Conferencias “El camino del saber” celebrado en el Colegio GSD Guadarrama con una charla con los alumnos sobre La importancia de la RAE en la sociedad española. Previamente, leyó en un aula de la Escuela Infantil el cuento Las preguntas de los animales escrito expresamente para la ocasión, y que publicamos en nuestra web para disfrute de toda la comunidad educativa.

LAS PREGUNTAS DE LOS ANIMALES

Erase una vez una tortuga grande y una tortuga pequeña.

Y un oso grande y un oso pequeño.

Y un dinosaurio grande y uno pequeño.

Y una rana grande y una pequeña.

Y un elefante grande y otro pequeño.

La tortuga pequeña le preguntó a la grande:

-¿Por qué yo soy tan pequeña y tú tan grande?, ¿Qué injusticia es ésta? Cuando me das un empujón, estoy a punto de volverme del revés. En cambio, yo, cuando quiero que te apartes de mi camino y te empujo, no consigo que te muevas ni un centímetro.

La tortuga pequeña dijo todo esto muy enfadada.

La tortuga grande le contestó:

-Esto no va a ser siempre así. Cada día creces un poco y dentro de unos años serás una tortuga grande. Yo soy grande porque soy tu mamá. Pero ya no voy a crecer más.

La tortuga pequeña se puso muy contenta cuando supo todo esto y no volvió a preocuparse POR estas tontas cuestiones.

No lejos de allí, el oso pequeño le hizo al grande la misma pregunta.

El oso grande le contestó de una forma muy parecida.

-Soy tu papá -dijo-, por eso soy más grande que tú. Pero crecerás y llegarás a ser tan grande como yo. Sólo hay que tener paciencia,  hacer los deberes, comer y dormir. El crecimiento no es algo que se vea a simple vista.  Así es como suceden las cosas. No tienes por qué preocuparte.

El oso pequeño, tras escuchar las palabras de su padre, se quedó muy tranquilo.

En otro lugar, el dinosaurio pequeño le preguntó al grande:

-¿Por qué soy más pequeño que tú?

El dinosaurio grande le contestó:

-Porque sólo eres una cría de dinosaurio y yo, en cambio, soy un vejestorio. Tengo muchísimos años, podría ser tu abuelo.

-¿Seré siempre una cría? -preguntó el dinosaurio pequeño.

-No, de ninguna manera. Crecerás y serás tan grande como yo. Todos hemos pasado por esa etapa. Yo también fui cría de dinosaurio, aunque, como hace tantísimo tiempo, no me acuerdo de nada. 

Los dos dinosaurios, que eran muy habladores, siguieron parloteando hasta que llegó la noche.

No lejos de este lugar, la rana pequeña le preguntó a la grande:

-¿Por qué soy tan pequeña?, ¡no me parece justo! Tú das unos saltos enormes y no te resbalas nunca de las piedras ni te caes al estanque. En cambio, yo sólo puedo dar pequeños saltos y siempre ando resbalándome y dándome desagradables chapuzones.

La rana grande se echó a reir.

-Pero, ¡vaya!, ¿quién eres tú?, ¿es que nadie te ha dicho que sólo eres un renacuajo? Ya crecerás, chica. Te lo digo yo, que soy tu tía y que, hace años, eran tan pequeña y torpe como tú.

La rana pequeña se puso muy contenta después de escuchar las palabras de su tía y también se echó a reír.

Un poco más allá, el elefante pequeño le preguntó al grande:

-¿Tú crees que seré siempre así de pequeño? Además, no tengo colmillos, ¿los tendré alguna vez?

-¿Colmillos?, ¿y para qué quieres tú colmillos? - contestó, burlón, el elefante grande- Pesan demasiado. Espérate a crecer un poco. Ya tendrás colmillos. La vida pasa, aunque no queramos. Llegamos a viejos sin apenas darnos cuenta. Buena envidia me das, aunque no tengas colmillos. Eres un elefantito muy alegre y retozón, hay que ver lo bien que te mueves y lo bien que lo pasas. No tengas prisa, muchacho. Disfruta todo lo que puedas de tu condición de pequeño elefante.

Y eso fue lo que hizo el pequeño elefante. Siempre estaba de buen humor, cantaba y bailaba y se restregaba en la yerba, lo que le daba mucho gusto.

Un día, todos los animales fueron de excursión y se conocieron. La rana pequeña se hizo amiga de la tortuga pequeña. El elefante grande habló mucho con el dinosaurio grande. El dinosaurio pequeño se hizo amigo del oso grande. El oso pequeño se encaprichó con la tortuga grande. La rana grande y el elefante pequeño se rieron mucho juntos. 

Los animales pasaron un buen día de campo y decidieron que todos los domingos se volverían a encontrar allí.

Y eso hicieron.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

 

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